Tatu | Suede Castor
El mocasín no tiene cordones ni cierres — su construcción entera depende de que la horma esté bien resuelta. El Tatu resuelve esa horma sobre crepe: la superficie continua del mocasín, sin ningún elemento que la interrumpa, apoyada en la suela que sostiene todo sin que se note.
Cuero seleccionado en una sola pieza sobre el empeine, costura mínima, ningún broche ni adorno que reemplace lo que el corte ya resuelve. La suela crepe es, acá, el gesto más silencioso de los tres modelos — no se ve casi nada, pero se siente en cada paso.
Castor: el marrón rojizo que el suede toma cuando el curtido respeta el pelo del cuero en vez de aplastarlo. Sobre el mocasín, sin ningún cierre que lo interrumpa, ese color se lee entero — de la puntera al talón, sin cortes de por medio.
Un color que se ve completo porque nada lo divide.